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El Arco de Ladrillo: unos por apuntalar y otros por abatir

El Arco de Ladrillo: unos por apuntalar y otros por abatir

Antonio Presa, presidente de la Asociación de Vecinos Ribera de Curtidores, ha dirigido una carta abierta al alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, en la que expresa su preocupación por las recientes actuaciones en torno al emblemático Arco de Ladrillo. La misiva cuestiona la necesidad y urgencia de las medidas tomadas por el Ayuntamiento en relación a este viaducto.

En su escrito, Presa plantea una serie de interrogantes sobre las razones que han llevado al consistorio a actuar con tanta premura en el paso elevado, sugiriendo que podrían estar relacionadas con la obra de soterramiento proyectada por el alcalde. Además, critica la falta de protección a los peatones y la coincidencia de actuaciones contrarias por parte del Ayuntamiento y Alta Velocidad.

A continuación, os dejamos con las palabras de Antonio Presa:

Carta abierta al alcalde Valladolid. “El Arco de Ladrillo: unos por apuntalar y otros por abatir”.

Estimado Alcalde:

Como presidente de asociación del epígrafe, permítame que le dirija el presente escrito que solo pretende hacerle llegar nuestro «modo de ver lo que vemos», sobre la necesidad y las urgencias de su proceder en este asunto.

Las prisas nunca fueron buenas ni para las emergencias. A los que poblamos Valladolid nos gustaría saber de esas emergencias tan preocupantes. Y en concreto, la razón tan apremiante en el paso elevado del Arco de Ladrillo. No sabemos si estas decisiones están avaladas con estudios técnicos; lo cierto es que son sorprendentes.

Alcalde, ¿las prisas no tendrán que ver más con la desesperación que siente al comprobar que los tiempos y plazos se cumplen para dar el finiquito al viaducto y ello le condiciona en extremo la posibilidad de poder acometer su faraónica obra de soterramiento?

De no ser así, qué razón hubo para balizar con tanta urgencia más de 300 m., un viernes, reduciendo y cortando viales sin necesidad, provocando un colapso monumental a coche parado desde la avenida de Salamanca hasta el paseo de Farnesio. Los que vivimos en la zona, lo vivimos y lo sufrimos. Ni la policía lograba deshacer el tapón surgido en la confluencia con el Paseo Zorrilla y para colmo, las ambulancias con sus sirenas a tope, empeñadas en circular por unos viales saturados de coches sin posibilidad de moverse.

Y a todo esto, llegó el sábado, el domingo y el lunes y allí nadie apareció con afán de hacer catas en el terreno. Por eso decimos que todo fue un montaje desproporcionado, quizás un calentón suyo, frustrado e impotente queriendo con ello demostrar a la ciudadanía que si ADIF decide tirar el viaducto, Valladolid se sumirá en el caos.

Y no es cierto alcalde, ya que cuando eso suceda, que sucederá, el paso subterráneo de Delicias estará operativo al igual que el paso peatonal de Padre Claret.

Y hablando de pasos, nunca entenderemos que los autobuses urbanos sigan sin poder pasar por el de Daniel del Olmo y, por el contrario, lo hicieran los manifestantes tractoristas con su consentimiento, ya que no fueron multados.

En fin, lo que ha quedado demostrado es que se ha actuado de manera desproporcionada. Quería ser el primero y ahora es el último de la clase. Y los hechos lo demuestran.

Si la estructura de la plataforma es sólida (según sus palabras) y no conlleva inseguridad para el tráfico rodado, quizás hubiera sido suficiente poner un 30 km/hora, añadir un radar o incluso incorporar bandas transversales con relieve. Todo menos preparar ese embrollo.

Tal fue el caos del primer día, que Vd. mismo rectificó en breve, retirando 100 m. de vallado. del paseo Hospital Militar.

¿Pero tanto le urgía esa «urgencia»?, ¿cuántos vehículos se han precipitado a la calzada inferior tras colisionar con las barandillas laterales protectoras del viaducto?.

De roces no hablamos porque de esos hay muchos y en todos los viales, ya sea contra las señales de tráfico, contenedores de residuos, etc. Si los datos existen, díganoslo porque nosotros solo sabemos de algún coche que se sube a la acera y ocasiona daños a peatones, árboles, o incluso abatiendo terrazas como sucedió en Paulina Harriet. Y todo con escasa frecuencia, amén de la gravedad. ¿Alguien puede decirnos que medidas «urgentes» se han tomado en esos sucedidos? ¿Por qué tenemos varas de medir tan dispares? ¿De qué urgencias hablamos?

Y ahora a lo concreto; analicemos la zona. El estacionando ilegal bajo la plataforma del viaducto es histórico y siempre se ha tolerado; inentendible. Y es ahora cuando se prohíbe porque «pueden caer cascotes». Qué casualidad y cuanta extrañeza. ¿Pero el alcalde y los técnicos municipales no saben que por gravedad los cascotes solo pueden caer verticalmente o, si son lanzados, siempre hacia afuera y nunca hacia dentro?

Estando los coches bajo la plataforma es imposible que los cascotes caigan sobre ellos, salvo que un huracán hiciera de las suyas, hecho poco probable.

Todos sabemos que el alcalde siempre tiene querencia por los coches. Lo inexplicable es que abandone a su surte a los peatones, como los hechos y las fotos demuestran.

Siguiendo con la ley de la gravedad, a buen seguro los cascotes caerán sobre los peatones que transitan por el paso subterráneo al no quedar estos protegidos por la plataforma del viaducto. La perpendicular desde el voladizo superior respecto a la zona de paso delata la peligrosidad y el riesgo de sufrir un descalabro.

Y lo mismo sucede con aquellos que disfrutan de las terrazas allí ubicadas. Y volvemos a la ley de la gravitación. De caer cascotes, tampoco se salvan.

¿Y qué es lo que ha hecho Vd. para proteger a esa ciudadanía que vive, pasa o retoza por esos puntos? Nada de nada. Ni ha protegido con una techumbre el paso peatonal ni ha reubicado las terrazas bajo la plataforma. Y eso si que es urgente.

Cambiando de tercio, no queremos concluir sin hacer alusión a la mala imagen que se está dando, por no decir bochorno, al hacer coincidir dos actuaciones contrarias, una municipal queriendo mejorar la seguridad del viaducto con dos millones y otra, al unísono, la pretendida por Alta Velocidad, destruirle para hacer un paso inferior bajo la vía que le sustituya.

Si eso sucediera, que es lo probable, estaríamos ante una situación tan rocambolesca como absurda. La lógica obliga a pensar que alguien se tiene que bajar del burro para evitar lo peor.

Por nuestra parte solo nos resta lanzar un SOS a la cordura para que dejen de jugar con la ciudadanía ya que es quien con sus impuestos paga a técnicos y gobernantes. Pónganse de acuerdo, sean adultos, recapaciten y dejen de despilfarrar ideas y dineros.

 

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