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La inmigración sostiene a una Castilla y León que aún así perderá más de 1000 hab al año

La inmigración sostiene a una Castilla y León que aún así perderá más de 1000 hab al año

Las proyecciones de población publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) prevén una disminución de 16.750 habitantes en Castilla y León entre 2024 y 2039. Esta cifra coloca a la región como la tercera autonomía con mayor pérdida de población, solo por detrás de Asturias y Extremadura. A nivel nacional, se proyecta un aumento de 5,1 millones de habitantes en el mismo periodo.

Según estos datos, Castilla y León experimentará un ligero incremento en los nacimientos y una significativa llegada de inmigrantes, pero estos factores no serán suficientes para contrarrestar la elevada tasa de defunciones en la comunidad.

En términos relativos, la población de Castilla y León disminuirá un 0,7%, ubicándola en la cuarta posición entre las comunidades autónomas con peor pronóstico. Solo Ceuta (-6,5%), Asturias (-4,1%) y Extremadura (-3,4%) muestran cifras más negativas, mientras que el crecimiento nacional se estima en un 10,6%.

Proyecciones demográficas y saldos migratorios.

El INE prevé que Castilla y León tenga 2.373.702 habitantes en 2039, una reducción respecto a los 2.390.452 actuales. El informe también presenta datos intermedios que indican una pérdida de 17.614 habitantes para finales de 2024, 16.816 menos en 2028, 16.390 menos en 2033 y los ya mencionados 16.750 menos en 2039.

En contraste, Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana verán un aumento significativo en su población. Cataluña podría crecer en 1,23 millones de habitantes, Madrid en 1,05 millones y Comunidad Valenciana en 1,01 millones. Baleares, Comunidad Valenciana y la Región de Murcia destacan con incrementos relativos del 19%, 19% y 17,2%, respectivamente.

El INE también proyecta datos demográficos para 2074. En este horizonte, Castilla y León tendría el tercer peor saldo vegetativo con una tasa de -105,3, comparada con una tasa nacional de -36,5 por cada 1.000 habitantes. El saldo migratorio sitúa a la comunidad como la séptima con menor incremento para 2038, con 94,3 personas más llegadas que salidas por cada 1.000 habitantes. A nivel nacional, la tasa es de 133,8, con Comunidad Valenciana, Madrid y Cataluña liderando los incrementos.

Por otro lado, Extremadura, Ceuta y Asturias presentan los peores datos migratorios, con tasas de 49,8, 73,1 y 74,9 por cada 1.000 habitantes, respectivamente.

Inmigración y sostenibilidad poblacional.

El saldo migratorio con países extranjeros es positivo para Castilla y León, con 24.419 habitantes adicionales al cierre de 2024 respecto a la actualidad. Las cifras disminuyen en los años posteriores, con 18.416 más en 2028, 11.116 más en 2033 y 9.710 más en 2038. Sin embargo, en términos de migración interautonómica, la comunidad presenta un saldo negativo para 2024, con 294 personas más que salen de las que entran. Esta tendencia se invierte en años posteriores, con saldos positivos de 77 en 2028, 694 en 2033 y 1.396 en 2038.

El papel de la inmigración en la revitalización de Castilla y León.

Diversos estudios sugieren que la inmigración puede ser una solución efectiva para combatir la despoblación. La llegada de inmigrantes puede revitalizar las áreas rurales, incrementar la fuerza laboral y estimular la economía local. En este contexto, la inmigración se presenta como un factor crucial para sostener la población de Castilla y León, aunque no suficiente para revertir totalmente la tendencia decreciente.

Castilla y León enfrenta un desafío demográfico significativo. Aunque la inmigración aporta un sustento poblacional importante, no logra compensar el alto número de defunciones. Las proyecciones indican un futuro con más de 1.000 habitantes menos cada año, a pesar del apoyo de la inmigración. La implementación de políticas efectivas que atraigan y retengan a la población joven, junto con un enfoque en la revitalización de áreas rurales, son esenciales para revertir esta tendencia.

La inmigración sostiene a una Castilla y León que aún así perderá más de 1000 habitantes al año, destacando la necesidad de estrategias complementarias para enfrentar el desafío demográfico.

 

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