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Raúl Solís: “No vivimos en una sociedad polarizada, vivimos en una sociedad muy desigual”

Raúl Solís: “No vivimos en una sociedad polarizada, vivimos en una sociedad muy desigual”

Entrevistamos a Raúl Solís con motivo de su visita a Burgos el próximo viernes 12 de Abril en la que impartirá la charla-taller titulada «Comunicar para Ganar» en la sede de Podemos Burgos.

Raúl en esta entrevista nos da algunas reflexiones interesantes acerca del momento actual que vivimos, de la manipulación informativa y del enorme poder de la derecha mediática.

P.- Como medio de comunicación progresista, estamos especialmente preocupados por la creciente influencia, aparentemente cada vez más coordinada, no solo de las fake news, sino también de lo que parece ser una internacional fascista que amenaza las democracias liberales surgidas tras la Segunda Guerra Mundial en Europa y en otras partes del mundo, como en Latinoamérica. ¿Crees que este fenómeno, inspirado en el estratega ultraderechista Bannon, es más peligroso que nunca o sigue la línea histórica de la manipulación y control mediático de la derecha?

R. Dicen que vivimos en una sociedad polarizada pero en realidad vivimos en una sociedad muy desigual, donde los sectores más castigados de la sociedad han decidido alzarse y están reivindicando lo que les corresponde. Frente a ello están las clases privilegiadas de toda la vida que consideran que cualquier fin justifica el medio, entonces son las clases dominantes (la ultraderecha ejerce como simple manijero del poder económico) las que se aprovechan y promueven la desinformación.

Porque, si, son peligrosas las Fakes News pero no son más peligrosas que dedicar un reportaje en un informativo de televisión de un minuto y medio en el informativo para investigar entre los compañeros del partido popular del alcalde de Madrid las veces que habían intentado buscarle novia. Entonces, confundir el entretenimiento con la información es otra forma de desinformación y también otra arma de guerra como las bombas y la están usando.

P.- En esta línea, ¿Qué influencia crees que tienen las redes sociales como generadoras de opinión? ¿Crees que los progresistas hemos perdido la batalla cultural en las redes sociales frente a la extrema derecha?

R. Pues mira yo creo que no. Las redes sociales siguen siendo una traslación de la sociedad y si creo que las redes sociales son muy importantes y que los medios hegemónicos en realidad no acaban de controlarlas del todo.

De hecho no me gusta esa cantinela que las redes sociales promueven las desinformación cuando quienes promueven la desinformación son los grandes medios de
comunicación.

No nos olvidemos que esta semana, por ejemplo, Telemadrid emitió una noticia y al día siguiente tuvo que salir a decir que no lo había contrastado lo suficiente y que era mentira. O que hace diez años El País publicó en portada una fotografía de un supuesto Hugo Chávez entubado muriéndose y al día siguiente tuvieron que desmentirla porque, en efecto, era mentira. O Javier Negre que finalmente fue despedido de El Mundo.

Al final creo que las redes sociales en realidad forman parte de la salvación de la desinformación. Porque muchas veces muchas desinformaciones o entrevistas falsas, como por ejemplo cuando Ana Rosa Quintana estaba en las mañanas, se desmienten automáticamente en redes sociales. Y eso es… Lo que está obligando a muchísimos medios a tener que rectificar de pura vergüenza.

Entonces, yo sí creo que hay una estrategia del poder mediático por deslegitimar y diabolizar a las redes sociales, que no deja de ser un intento de privatizar el derecho a la información y la libertad de expresión.

El derecho a la información y la libertad de prensa es un derecho plural y colectivo, y no solamente un privilegio de los dueños de los medios de comunicación. Es decir, todo el mundo tiene el derecho a expresarse y a informar.

P.- Medios de comunicación de ultraderecha como The Objective están invirtiendo mucho dinero en la Inteligencia Artificial como tecnología al servicio de la manipulación mediática. ¿Qué opinión tienes sobre la IA: eres de los optimistas o de los pesimistas?

R. Yo creo que la inteligencia artificial, como todos los avances tecnológicos, no es buena ni mala. Es como las redes sociales que no son buenas ni malas, depende del uso que se les dé. Y la inteligencia artificial en realidad abre un montón de posibilidades.

Por ejemplo, esta entrevista que tú me estás haciendo ahora, la puedes grabar y automáticamente la inteligencia artificial, te la transcribe y no tienes que tirarte hora y media escuchando lo que estoy diciendo para pasar la entrevista. Eso es un avance.

Pero después hay riesgos, por ejemplo para el tema de las voces clonadas, de dar imagen de veracidad a cosas que no son. Pero bueno, yo creo que ahí se está legislando. Creo que la Unión Europea, el Parlamento Europeo, están legislando una directiva. En este sentido, España tendrá que hacerlo. Creo que habrá que ponerse manos a la obra para legislar y acotar un poco los posibles problemas. Pero en principio la inteligencia artificial no tiene por qué ser mala.

Raúl Solís: “No vivimos en una sociedad polarizada, vivimos en una sociedad muy desigual”

P.- Vienes a Castilla y León, la tierra que ha experimentado el primer gobierno de PP y VOX. Una tierra en la que Ulibarri y Méndez Pozo dominan con puño de hierro el 90% de lo que se lee, se ve y se escucha en esta comunidad. Incluidos los más de 140 Millones de Euros que reciben por la Radio Televisión de Castilla y León. Personajes como Ulibarri, vinculado al caso Gürtel desde 2008 y que fue condenado a 19 meses de cárcel por delitos como prevaricación, fraude, falsedad documental, delitos fiscales y tráfico de influencias o Méndez Pozo que son conocidos por su conexiones con líderes del Partido Popular. ¿Podrías dar un mensaje de esperanza de que es posible contrarrestar este enorme poder mediático, político y empresarial o la España progresista debe olvidarse de Castilla y León?

R. Bueno, yo creo que la España progresista no debe de olvidarse de ningún territorio ni de ningún espacio. Por ejemplo, aquí en Andalucía, yo siempre digo que la izquierda no se tiene que olvidar de la Semana Santa.

Cualquier espacio donde hay mucha gente, hay poder. Y entonces, al haber un poder en disputa, es evidente que hay que disputar ese poder a quien lo tiene. En este sentido, yo creo que es importantísimo que medios de comunicación alternativos, como puede ser el vuestro u otros tantos, tienen que mantener encendida la vela y que la gente progresista apueste por financiar medios independientes.

Que no nos acostumbremos a que la información es gratis, que si la información es gratis es que alguien la está pagando y el que la está pagando no la está pagando precisamente para que tú te informes. Acostumbrarnos a que hay que pagar la información, que la información es un seguro de vida de la democracia. Y, sobre todo, tiene una cosa muy importante para tenerlo en mente: La existencia de una red de medios críticos y de medios independientes, es también decirle a la gente que lo que tú piensas no es un caso aislado, no estás loco porque pienses esto, que esto lo piensa mucha gente y además tienes razón.

Porque una de las consecuencias del ecosistema mediático tan tremendamente controlado por el poder económico y por la derecha es hacernos pensar que la gente que piensa con una mirada de izquierda, progresista, son pocas, que están aisladas, que lo que ellos piensan, bueno, que es propio de gente loca o poco sensata. Y entonces una de las consecuencias del enorme poder que tiene la derecha en el ecosistema mediático es hacer creer que la gente de izquierda no existe.

Por eso es muy importante comunicar a través de como sea. Es muy importante que se pueda montar una red de medios críticos, un canal de youtube o quien pueda montar un periódico que lo monte. Comunicar, comunicar, comunicar y comunicar.

Los nuevos ejércitos hoy no son las fuerzas armadas, por desgracia o por suerte. Los nuevos ejércitos hoy son los grandes medios de comunicación. Porque tienen la capacidad de cambiar, de colonizar la mente de los ciudadanos en tres días. Y te colonizan la mente y te cambian el curso de la historia. Por ejemplo, lo estamos viendo con el tema de la guerra, con el régimen de guerra.

Nos están haciendo creer que hay que subir un 2% el gasto armamentístico a la misma vez que nos están subiendo los tipos de interés al 5% o al 4% que están significando la subida de las hipotecas, 200, 300 euros por familia. Eso es una barbaridad. Y entonces nos están empobreciendo y a su vez nos están diciendo que hay que gastar más en armas. Y si se gasta más en armas, evidentemente eso va a ir en detrimento de la educación, de la sanidad, de los salarios, del transporte público. En lugar de decirnos que hay que construir la paz.

Entonces, los medios de comunicación tienen una capacidad brutal. Porque el pensamiento no es individual. No existen los librepensadores. Aquel que te diga que es un librepensador, di que ni es libre ni piensa. Todos nosotros tenemos un pensamiento colectivo. Nada es más colectivo que el pensamiento. Porque nuestro pensamiento, nuestra forma de pensar, la construimos en base a lo que escuchamos, al lugar donde nos movemos, donde nacemos.

Entonces yo sí creo que es súper importante que la gente se comunique, que si en un pueblo pueden montar una radio comunitaria, que la monten. La militancia mediática es súper importante.

P.- Tu eres extremeño y sabes perfectamente lo que significa la Despoblación. Pero al margen de los efectos sociales, económicos y vitales que todos conocemos, creo que hay algo de lo que se habla poco. Son la gente joven y dinámica en busca de oportunidades la se está marchando y fomenta la pervivencia de mentalidades más conservadoras en estas zonas. Y no solo eso, además los partidos políticos tienden a llevarse a sus mejores cuadros más a Madrid, dejando un cierto vacío de liderazgo. Vuelvo a preguntarte lo mismo, ¿Cómo se puede afrontar este panorama sin caer en el pesimismo y en el abandono?

R. Es verdad que la gente que migra suele ser la gente más vanguardista, más echada para adelante. Y es verdad que uno de los problemas de la migración y de la despoblación es que acaba expulsando a la gente más dinámica, sobre todo a los jóvenes. Entonces, acaban siendo territorios que son geriátricos al aire libre y se acaban convirtiendo en espacios muy conservadores.

Yo creo que para luchar contra esto, una de las cosas es la unión, la unión de todos los territorios despoblados. Además creo que la izquierda tiene que tener en cuenta un proyecto para la España interior, para la España despoblada.  Pero también la España despoblada tiene que intentar entender que lo que le falta a la a esa España vaciada justamente es más Estado.

Es decir, cuando la gente hace una manifestación, porque en un pueblo de Teruel falta una estación, o no hay oficina de correo, o no hay banco, o no hay centro de salud, o no pasa el autobús para recoger al niño para ir al colegio,… lo que está queriendo decir es que el Estado ha abandonado a ese pueblo. Igual cuando los agricultores salen a la calle a pedir una regulación, que sus productos no valgan más barato de lo que se venden en el lineal de supermercados para evitar los abusos con respecto al dueño de Mercadona, y en fin, un montón de reivindicaciones que están haciendo, que son todas muy justas, o casi todas, pues en realidad lo que están diciendo es que el Estado tiene que intervenir para defender la soberanía alimentaria de un país, pero también para defender a los pequeños productores.

Entonces, bueno, por una parte la izquierda se tiene que dirigir a la España interior, diciéndole, mira, es que nosotros somos de los vuestros. Porque la izquierda muchas veces da la idea de que solamente está preocupada por lo urbano, y por otra parte, la gente del mundo rural, tiene que entender que sus demandas son demandas de izquierdas, no demandas de derechas, ya que al final a la derecha no le interesa la zona rural.

Y esto es así porque en la zona rural vive muy poca gente y no hay beneficio. Entonces, en realidad, hay ahí como una incongruencia por parte alguna parte de la izquierda que no termina de entender que las reivindicaciones del campo son reivindicaciones progresistas y la gente del campo que no termina de entender que la izquierda es quien defiende sus reclamaciones.

P.- Para terminar, me gustaría saber tu opinión sobre el momento que vive la denominada izquierda alternativa al PSOE. En Castilla y León históricamente siempre se ha vivido rezagado con respecto a lo que ocurre en Madrid: Sí Podemos en sus mejores momentos podía obtener un 20%, en está comunidad se quedaba en torno al 12%. Ahora las expectativas están muy lejos de acercarse a estas cifras y el riesgo a desaparecer por completo en comunidades como Castilla y León tanto a nivel autonómico como local es evidente. ¿Crees que la unidad de las organizaciones a la izquierda del PSOE son condiciones irrenunciables para que se produzca un cambio en esta tierra?

R. Lo primero que hay que preguntarse es: ¿La unidad para qué? Si es para defender lo mismo que el PSOE. Para eso no hace falta la unidad, para eso ya está el PSOE. Yo creo que la unidad se tiene que dar con el pueblo. Es el pueblo castigado el que tiene que unirse para defender sus intereses y sus necesidades. Y yo creo que la izquierda tiene que unirse con el pueblo, no entre ellos.

Y el problema de la izquierda… Bueno, yo creo que en este país ya ha habido una izquierda, que fue Unidas Podemos, que si ha unido a toda la izquierda. Recordemos que Unidas Podemos era una amalgama inmensa de formaciones políticas. Recordemos que con Podemos es la primera vez que el ecologismo político entra en las instituciones, en los ayuntamientos y en el Congreso primero a través de Equo y luego con Alianza Verde. También otros partidos como los comunes o Compromís. Compromís llegó a tener cuatro diputados con Unidas Podemos, su máximo histórico. Creo sinceramente que Podemos ha sido un partido político muy generoso, que ha extendido las alianzas hacia muchos lugares.

Yo creo que lo que ha fallado, primero, es un problema de lealtad básica. Es decir, no se puede construir nada sin lealtad. Y la lealtad pasa por militar en un espacio político tanto cuando las cosas vienen bien y cuando no vienen tan bien.

Por ejemplo, la lealtad significa no dejar abandonados a los compañeros cuando el Poder Judicial y mediático les hace una guerra judicial y política. Por ejemplo, como la que le han hecho a Mónica Oltra, la que le han hecho a Irene Montero, a Pablo Iglesias o a tantos y tantos otros. Entonces, una de las consecuencias del lawfare es que tus propios compañeros digan «Mira, te quitamos del medio porque restas». No se puede construir nada desde la deslealtad y desde esa sensación de que siempre hay que buscar algo nuevo.

No olvidemos que el neoliberalismo no es solamente un sistema económico, porque si no, no hubiera triunfado. Es también un sistema cultural. Y la izquierda, en sus comportamientos internos, está profundamente enferma de neoliberalismo. Lo que no nos gusta lo quitamos. La búsqueda de lo nuevo, de lo inminente,…. Ante el más mínimo señalamiento del poder, nos cargamos al compañero. La táctica por encima de la honestidad.

Yo creo que la izquierda tiene que darse cuenta de que tiene que construir organizaciones políticas arraigadas a los territorios. Hacer un trabajo militante aunque haya diez o haya diez mil. El trabajo militante es militar y defender proyectos de sociedad y picando piedras. Y entonces llegará el momento en el que eso funcione. Pero no puede ser que a la mínima curva haya gente que considere que hay que tirarse del coche.

A nivel personal, me da una pereza lo de la unidad de la izquierda… después de lo que se ha visto, por ejemplo, con Sumar. La unidad de la izquierda ya existía, se llamaba Unidad Podemos.
Imagínate que Nadia Calviño hubiera dicho que se monta un partido y que invite a Pedro Sánchez a que se una, pues eso ha pasado.

Y ahora estamos viendo que Sumar tampoco funciona. Que Sumar, al final, era un espejismo edulcorado por los grandes medios que se querían cargar a Podemos. Yo creo que hay que seguir trabajando. La izquierda tiene que trabajar, además, sin complejos. Las ideas de la izquierda son ideas de mayoría, no son ideas de minoría: Defender la paz frente a la guerra es una idea de mayoría, defender que hay que pagar antes la sanidad y la educación que el armamento es una idea de mayoría, defender que todo el mundo tiene derecho a una escuela es de mayoría.

De modo que son los medios y mucha de esta izquierda tranquilizante la que, en lugar de hacer políticas de izquierda, a lo que se dedica es hacer de inquisidor de su propio espacio político. Bajo mi punto de vista personal creo que con esa izquierda pues no se puede construir nada, porque no cumple la más mínima ingrediente para construir un proyecto político serio, que es la lealtad y la capacidad de transitar un espacio haya agua o no la haya.

¿Si se deberían de dar las circunstancias para que la unidad existiera y todas las formaciones estuvieran en un mismo paraguas? Pues sí lo creo. ¿Sería bueno? Pues claro que sería. Esa era la idea de sumar. La de sumar, precisamente. Y no se hizo desde el principio. Creo que se utilizó como una venganza de la vieja izquierda contra el 15M.

Desde luego, cualquier cosa que se pueda hacer a futuro para lograr esa unidad no la puede liderar Yolanda Díaz por todas las heridas que ha dejado y que no creo que sea la persona idónea para liderar cualquier recomposición que se pueda hacer.

P.- ¿Piensas que es posible, como piden algunas voces, movimientos progresistas propios al estilo BNG (con las enormes diferencias que existen por supuesto)?

R. Bueno, puede ser posible, por ejemplo, como que se ha medio hecho, con las candidaturas de la España vaciada, que ha tenido cierta presencia en Teruel y en Soria. Pero yo creo que la solución no es construir proyectos aislados unos de otros y construir una especie de confederación de regionalismos españoles.

Yo creo que la solución pasa por construir un proyecto común que tenga en cuenta las especificidades de España, las especificidades de la España interior y las especificidades de la España más urbana o del litoral. Porque al final la derecha, por ejemplo, está muy unida. No tiene proyectos regionales o son pocos y están unidos. Yo creo que hay que dejar de alimentar los reinos de Taifa de la izquierda, como el “Masmadrileñismo”. Es como ahora me enfado y me voy, me monto un chiringuito en mi pueblo, en mi región y hago la revolución en mi tierra. Pero eso no va a ningún lado, porque al final la política autonómica y local tiene muchas limitaciones.

Recuerdo que en el 2015 salieron tantas candidaturas municipales que parecía que nadie tenía nada que ver con los partidos nacionales. Todos eran del municipio nada más. No pudieron conseguir muchas cosas porque, entre otras cosas, les faltaban compañeros en las otras instituciones.

Entonces, para poder construir un proyecto político que cambie realmente la vida de un país, tienes que tener alianza en todas las instituciones. Y eso se consigue siendo un proyecto plurinacional, un proyecto federal, un proyecto descentralizado, pero un proyecto que tenga lazos de unión y que sea un mismo proyecto dentro de la diversidad de la que forma parte España.
Ahora es que nos están también haciendo creer que es que ser independentista o ser nacionalista es lo más progresista del mundo. Pues bien, eso no es así.

Yo no quiero ser nacionalista. Yo entiendo que Andalucía tiene una especificidad, que Extremadura tiene otra. Y que las cosas que pasan en Andalucía las tienen que decidir la gente que vive en Andalucía,
Pero construir reinos de Taifa o hacer creer que ser independentista o nacionalista es ser lo más de izquierda del mundo mundial, pues mira, no.

Creo que tenemos que aprender a cooperar y a trabajar en común. O sea, la solución no puede ser decir  «me individualizo», como las urbanizaciones de ricos de la periferia que dicen algo así como: “Como no me gustan los pobres, me voy a una urbanización de ricos que tiene campos de fútbol, que tiene supermercado dentro y que tiene hasta guardias de seguridad. Y no salgo para nada de la urbanización.”

 

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