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La extrema derecha avanza en Francia y ya es primera fuerza

La extrema derecha avanza en Francia y ya es primera fuerza

Marine Le Pen, líder del partido Agrupación Nacional (AN), ha conseguido que su formación sea la más votada en la primera vuelta de las elecciones legislativas celebradas este domingo en Francia. El Nuevo Frente Popular, coalición de las principales formaciones de izquierda, quedó en segundo lugar, mientras que la coalición del presidente Emmanuel Macron, se situó en tercer lugar. Es la primera vez que la extrema derecha se posiciona como la fuerza más votada en estas elecciones, alimentando un alarmante avance de la ultraderecha en Europa.

Miles de personas se manifestaron en la Plaza de la República de París tras conocerse los resultados, mostrando su rechazo a la victoria de Le Pen y la Agrupación Nacional. Bajo consignas antifascistas, la protesta reflejó la profunda división y preocupación política del país ante el crecimiento de movimientos que incitan al odio contra inmigrantes, la comunidad LGTBIQ+ y la igualdad entre hombres y mujeres.

Resultados de la primera vuelta.

La extrema derecha y sus aliados obtuvieron un 33% de los votos, mientras que la alianza de izquierdas logró un 28%. La coalición presidencial alcanzó un 21%, seguida de Los Republicanos, con un 6.6%. Estos resultados determinarán qué candidatos avanzan a la segunda vuelta el próximo 7 de julio, cuando se decidirán los 577 escaños de la Asamblea Nacional. La creciente aceptación de la extrema derecha en las urnas refleja una tendencia inquietante en la política europea.

Según las proyecciones de Ipsos, la Agrupación Nacional podría obtener entre 230 y 280 escaños, insuficiente para una mayoría absoluta de 289 escaños. El Nuevo Frente Popular recibiría entre 125 y 165 asientos, mientras que la mayoría presidencial podría enviar de 70 a 100 diputados, y Los Republicanos entre 41 y 61. La posible consolidación de la extrema derecha en el parlamento genera una considerable preocupación sobre el futuro político y social del país.

Llamado a la unidad democrática.

El presidente Emmanuel Macron pidió una «unión amplia claramente democrática y republicana» para enfrentar a la extrema derecha en la segunda vuelta. Macron señaló que su coalición no solicitará votos en las circunscripciones donde sus candidatos quedaron en tercer lugar, apoyando a aquellos que puedan derrotar a la Agrupación Nacional. Sin embargo, también criticó al Nuevo Frente Popular por su alianza con Francia Insumisa (LFI), tildándolos de antirrepublicanos.

Macrón intenta plantear un papel de equidistancia, donde critica a los “extremos”, es decir, intentar equiparar a la Francia Insumisa por ser antifascista con los fascistas. Este planteamiento puede ayudar más si cabe a una extrema derecha desacomplejada.

Desde el Hôtel de Matignon, el primer ministro Gabriel Attal advirtió sobre el peligro de que la extrema derecha llegue al poder y enfatizó la necesidad de bloquear a la Agrupación Nacional en la segunda vuelta. Attal destacó la importancia de evitar una mayoría absoluta para Le Pen y Bardella en la Asamblea Nacional. La urgencia de este llamado refleja la gravedad de la amenaza que representa la extrema derecha para los valores democráticos.

Declaraciones de los líderes.

Marine Le Pen celebró la victoria de su partido desde Hénin-Beaumont, destacando el rechazo de los electores al gobierno de Macron. Le Pen llamó a una mayor movilización para la segunda vuelta, advirtiendo sobre el riesgo de que el país caiga en manos del Nuevo Frente Popular. Sus declaraciones subrayan una estrategia divisiva y polarizadora, característica de la retórica populista.

Desde París, Jordan Bardella, candidato a primer ministro, expresó su intención de gobernar para todos los franceses si obtienen la mayoría absoluta. Bardella subrayó la importancia de la recuperación y unidad nacional, aunque sus propuestas reflejan una visión excluyente y nacionalista que preocupa a muchos sectores de la sociedad.

Jean-Luc Mélenchon, líder del Nuevo Frente Popular, anunció la retirada de sus candidatos en circunscripciones donde la extrema derecha ha ganado. Mélenchon hizo un llamado a la unidad nacional y celebró la derrota de la coalición de Macron. A su vez, llamó a sus seguidores a evitar a toda costa que la extrema derecha obtenga la mayoría en la Asamblea.

Alta participación electoral.

La participación en estas elecciones alcanzó niveles no vistos en décadas. Más de dos millones de electores solicitaron el voto por procuración y 410,000 franceses en el extranjero votaron en línea antes del domingo. A las 17:00, la participación era del 59.39%, significativamente mayor que el 39.4% registrado en 2022.

En París, los ciudadanos esperaban pacientemente para votar, con muchos inclinándose por la papeleta del Nuevo Frente Popular. Los electores destacaron la importancia de defender el modelo social y evitar una victoria de la extrema derecha.

Reacciones en la Plaza de la República.

Tras los resultados, miles de manifestantes se congregaron en la Plaza de la República, epicentro de las protestas de la izquierda en París. Los asistentes se declararon antifascistas y rechazaron la posibilidad de que la extrema derecha llegue al poder.

Una manifestante destacó la importancia de los valores de Francia, como la solidaridad y la igualdad, y advirtió sobre el fin de los servicios públicos y las libertades si Le Pen gana. Otra asistente subrayó la necesidad de combatir el fascismo, reflejando la resistencia histórica del país.

Perspectivas futuras.

En el contexto actual, la tradición parlamentaria francesa señala que el partido con mayoría en la cámara baja forma el gobierno. Sin embargo, Jordan Bardella ha declarado que no aceptará ser primer ministro sin una mayoría absoluta, lo que podría llevar a un bloqueo institucional.

La unidad de los partidos de izquierda ha presentado la alternativa más fuerte para evitar una mayoría de extrema derecha. La alianza progresista incluye desde socialdemócratas hasta anticapitalistas, y las encuestas los situaban por delante de la coalición de Macron, que ya perdió la mayoría absoluta en 2022.

Por otro lado, la derecha tradicional francesa, representada por Los Republicanos, ha sufrido divisiones internas, especialmente tras la decisión de su presidente, Éric Ciotti, de aliarse con Marine Le Pen. Esta campaña ha sido particularmente difícil para ellos.

Racismo y discriminación, esa es la política de Le Pen.

Los discursos de los líderes se centraron en cuestiones sociales y económicas, pero la discriminación y el racismo presentes en el programa de AN fueron un tema dominante. Medios como Libération analizaron la actividad en redes sociales de los candidatos de AN, revelando contenido racista, homófobo y antisemita.

Jordan Bardella propuso prohibir a los franceses con doble nacionalidad acceder a ciertos puestos estratégicos, generando controversia en un país con millones de binacionales. Esta y otras cuestiones no han desestabilizado el apoyo a la extrema derecha, que continúa creciendo.

La segunda vuelta de las elecciones legislativas en Francia será decisiva para definir el futuro político del país. La extrema derecha, liderada por Marine Le Pen, ha avanzado significativamente, y la respuesta de los otros partidos será crucial para determinar si logran detener su ascenso.

 

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