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El PSC se alza con una victoria que refuerza la política de Pedro Sánchez en Moncloa

Salvador Illa ha hecho historia este domingo al ganar las elecciones catalanas con el mejor resultado del PSC desde 2003. La victoria socialista ha roto la mayoría absoluta independentista después de más de una década de gobiernos ininterrumpidos de Junts y ERC. Este resultado reafirma el apoyo a la política de diálogo y reencuentro impulsada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, desde La Moncloa.

El candidato del PSC ha obtenido 42 escaños, superando con holgura a sus rivales independentistas. Salvador Illa ha proclamado que «los electores catalanes han decidido abrir una nueva etapa» y se ha propuesto para la investidura en cuanto se constituya el Parlament. «Catalunya se pone en marcha, con respeto a todo el mundo y con ambición», ha asegurado un Illa alegre pero no eufórico.

La contundente victoria de Illa rompe la mayoría independentista que ha existido en el Parlament desde 2015. El PSC obtiene sus mejores resultados en más de 20 años y se sitúa como primera fuerza en Catalunya por delante de ERC y Junts. Los socialistas crecen en todas las provincias, especialmente en Tarragona y Barcelona.

Pese al triunfo del PSC, Illa necesitará forjar alianzas para ser investido president, ya que le faltan escaños para la mayoría absoluta. El líder socialista podría buscar una alianza de izquierdas con ERC y los Comuns, aunque los republicanos han mantenido durante la campaña diferencias programáticas con el PSC. Otra opción sería un pacto transversal con Junts, prescindiendo del apoyo de otros partidos.

La clara victoria de Salvador Illa refuerza la apuesta por la convivencia y el reencuentro en Catalunya que ha defendido Pedro Sánchez desde que llegó al Gobierno. El presidente celebró anoche el triunfo socialista, que supone un importante respaldo a su política en Catalunya y da carpetazo al procés independentista. Sánchez confía en que este resultado permita abrir una nueva etapa de diálogo y entendimiento.

En definitiva, el 12M ha supuesto un vuelco en el escenario político catalán. El PSC se alza con una contundente victoria que rompe la mayoría independentista y respalda la estrategia de Pedro Sánchez. Salvador Illa intentará ahora tejer los acuerdos necesarios para ser investido president y liderar un nuevo tiempo en Catalunya alejado de la confrontación.

El PSC se alza con una victoria que refuerza la política de Pedro Sánchez en Moncloa

Puigdemont intentará una última bala pese al descalabro evidente del independentismo.

El expresident Carles Puigdemont no tira la toalla y aspira a ser president pese al descalabro del independentismo en las elecciones catalanas del 12M. Aunque los partidos secesionistas han perdido por primera vez la mayoría absoluta en el Parlament, el líder de Junts insiste en buscar fórmulas para intentar ser investido.

Puigdemont apela a la unidad del independentismo y reclama a ERC que no facilite la investidura del socialista Salvador Illa. En los planes del expresident, el siguiente paso sería que los republicanos le apoyasen a él como candidato. Incluso va más allá y plantea reclamar al PSC que le permita ser investido si quiere evitar una repetición electoral.

El dirigente independentista, huido de la justicia española desde 2017, ha elegido como fecha para un hipotético regreso a Catalunya el día del debate de investidura, tanto si él es el candidato como si lo es Illa. Esta es la promesa que ha hecho a sus seguidores.

Sin embargo, el contexto político ha cambiado significativamente tras el 12M. Las fuerzas independentistas se han quedado con 59 escaños (61 si sumamos a la extrema derecha independentista), lejos de la mayoría de 68 diputados. Junts, con 35 representantes, ha superado claramente a una ERC en caída libre, que se ha desplomado hasta los 20 escaños.

Los de Puigdemont han resistido mejor de lo esperado el tsunami socialista, pero sus opciones reales de formar gobierno son muy escasas. Su única baza sería una alianza independentista con ERC y la CUP para forzar el bloqueo.

Junts podría incluso apelar a Pedro Sánchez, a quien ya ha amenazado en campaña con complicarle la vida en el Congreso si no facilita un gobierno de Puigdemont. No obstante, tiene a su favor que el expresident es el primer interesado en que se aplique cuanto antes la amnistía para los líderes del procés.

En cualquier caso, la estrategia de Puigdemont pasa por mantener viva la llama del independentismo aunque sea como oposición al próximo gobierno catalán. Su objetivo es evitar que el proyecto secesionista acabe diluyéndose ante el cambio de ciclo político que han certificado las urnas.

ERC paga cara la convocatoria anticipada de las elecciones.

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ha sufrido un duro revés en las elecciones catalanas del 12M, perdiendo 13 escaños respecto a los comicios anteriores. La formación que presentaba como candidato al actual presidente de la Generalitat ha pasado de los 33 diputados que tenía a solo 20, lo que supone un descalabro significativo.

La decisión de ERC de convocar elecciones anticipadas no ha dado los frutos esperados. El partido republicano aspiraba a revalidar su posición dominante en el independentismo y a reforzar su papel en el Govern, pero los resultados han sido justamente los contrarios. ERC se ha visto superada por Junts per Catalunya, que se alza como primera fuerza independentista, y pierde la presidencia de la Generalitat.

Los primeros análisis apuntan a que la estrategia de ERC de forzar una convocatoria electoral prematura no ha sido bien entendida por una parte de su electorado. Algunos votantes han podido interpretar esta maniobra como un movimiento táctico en beneficio del partido más que como una decisión en favor de los intereses de Cataluña. Aun así, ERC se mantiene como un actor político relevante y deberá jugar un papel clave en las negociaciones para formar gobierno.

El PP regresa a la media de sus resultados de hace 10 años gracias a la desaparición de Ciudadanos.

Por otro lado, el Partido Popular (PP) ha experimentado una notable recuperación en estos comicios, regresando a los niveles de apoyo que tenía hace una década. Los populares han capitalizado la práctica desaparición de Ciudadanos, que se ha quedado sin representación en el Parlament tras haber ganado las elecciones en 2017.

El PP ha basado su campaña en un discurso de confrontación, odio y rechazo al independentismo, con tintes xenófobos al más puro estilo trumpista y de extrema derecha. Los populares han agitado los fantasmas de la ruptura de España y han azuzado los temores de una parte de la población sobre cuestiones como la inmigración o la inseguridad.

La formación liderada por Alejandro Fernández ha logrado 12 escaños más que en 2021, pasando de 3 a 15 diputados. Este resultado permite al PP consolidarse como referente de la derecha unionista en Cataluña, ocupando el espacio que antes correspondía a Ciudadanos. Sin embargo, este crecimiento se ha producido a costa de una radicalización de su discurso que puede tener consecuencias negativas para la convivencia.

Vox resiste en Catalunya mientras el PP copia su discurso xenófobo.

La extrema derecha de Vox mantiene sus 11 diputados en el Parlament a pesar del crecimiento del PP, que ha intentado imitar su estrategia durante la campaña electoral. Vox resiste en Catalunya y conserva su representación parlamentaria.

El partido de Santiago Abascal ha logrado retener a sus votantes en estas elecciones catalanas, a pesar de la fuerte competencia del Partido Popular. Los populares han tratado de arañar votos a la formación de extrema derecha endureciendo su discurso, especialmente en materia de inmigración y seguridad.

Durante la recta final de la campaña, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, llegó a vincular directamente la inmigración con la delincuencia, en una estrategia claramente destinada a pescar en el caladero de Vox. Sin embargo, esta táctica no ha sido suficiente para debilitar a la formación de Abascal en Catalunya.

Vox ha demostrado que cuenta con una base electoral sólida y fiel. Su discurso xenófobo, racista y ultraconservador ha calado entre un segmento significativo de la sociedad catalana, que ha vuelto a confiar en la formación de extrema derecha.

El resultado de Vox en estas elecciones evidencia la preocupante normalización de su ideología en el panorama político español. A pesar de su radicalismo y su autoritarismo, la formación de Abascal ha logrado consolidarse como una fuerza parlamentaria relevante.

El PP, por su parte, ha optado por una peligrosa deriva hacia posiciones más extremas, en un intento de frenar el crecimiento de Vox. Sin embargo, esta estrategia no sólo no ha funcionado, sino que además ha contribuido a blanquear y legitimar el discurso de la extrema derecha.

Los Comuns serán claves para la gobernabilidad pero caen a los peores resultados de su espacio en décadas.

Comuns Sumar, la coalición que agrupa a la izquierda transformadora no independentista en Catalunya, ha registrado este domingo su peor resultado en unas autonómicas desde que nacieran las confluencias al calor de la irrupción de Podemos. La candidatura liderada por Jéssica Albiach pasa de 8 a 6 escaños, pero el nuevo parlamento les brinda la posibilidad de entrar en un govern liderado por el PSC.

Los comuns caen a su peor resultado en estas elecciones catalanas, cosechando sólo 6 diputados. Sin embargo, a pesar de este mal desempeño, su papel será clave para la formación de un nuevo gobierno progresista liderado por los socialistas de Salvador Illa. Su apoyo, junto a un apoyo hipotético aunque difícil de ERC, permitiría al PSC arrebatar la Generalitat al independentismo.

Los resultados confirman que Comuns Sumar se está convirtiendo en un partido eminentemente barcelonés. En esta ocasión, pierden su representación en Tarragona, la única provincia fuera de Barcelona donde tenían presencia. Este fenómeno de localización en grandes ciudades también lo está experimentando Sumar a nivel estatal. Mientras mantienen cierta estructura y resultados competentes en grandes urbes, no logran conectar con otros territorios, especialmente con la España interior.

Aunque los Comuns presionan para un gobierno de izquierdas, están lejos de sus mejores registros. Hay que remontarse a 1999 para encontrar un resultado tan pobre de este espacio, cuando ICV obtuvo sólo 3 escaños. En las dos últimas elecciones, habían tocado suelo en 8 diputados.

La derrota de los Comuns es un síntoma más de la crisis que atraviesa la izquierda alternativa en España. Sumar afronta las elecciones europeas con la necesidad de revertir esta tendencia. Catalunya era importante para tener argumentos de cara a esos comicios, los segundos de carácter estatal desde la ruptura entre el partido de Yolanda Díaz y Podemos. Pero los resultados del 12M no invitan al optimismo.

A pesar de este panorama adverso, los 6 escaños de Comuns Sumar serán fundamentales en la aritmética parlamentaria catalana. Son la llave que puede dar a la izquierda el gobierno de la Generalitat tras años de dominio independentista. De su capacidad para negociar y alcanzar acuerdos dependerá en gran medida el futuro político de Catalunya.

La CUP descalabra y se queda sin grupo propio.

La CUP sigue sin levantar cabeza y obtiene los segundos peores resultados en unas elecciones catalanas y la formación anticapitalista se queda sin grupo propio. Con poco menos de 190.000 votos hace tres años consiguieron nueve diputados. Sin embargo, en esta ocasión, con una participación similar, han perdido cinco escaños y se quedan con sólo cuatro representantes.

Los cuperos han perdido dos de los cinco diputados que tenían por Barcelona, han mantenido sólo uno de los dos que tenían en Girona, y han perdido a los dos representantes que tenían en Lleida y Tarragona. Laia Estrada, cabeza de lista de la CUP, admitió que los resultados «no son buenos» y aseguró que toman el reto de meditar cómo revertir el bajón de apoyo.

Aliança Catalana permite la entrada del fascimo y el racismo catalanista (Un VOX con bandera catalana).

La ultraderecha independentista y xenófoba de Aliança Catalana ha irrumpido en el Parlament de Catalunya con dos escaños en las elecciones del 12 de mayo. El partido islamófobo y racista, liderado por la alcaldesa de Ripoll Sílvia Orriols, ha conseguido entrar en la cámara catalana con un discurso de odio fundamentalmente contra el pueblo musulmán.

Aliança Catalana permite así la entrada del fascismo y el racismo con una clara bandera catalanista, convirtiéndose en un VOX independentista. Con apenas cuatro años de historia y sin ningún tipo de implantación territorial, el partido ha logrado más de 118.000 votos (un 3,8%) pescando en el electorado independentista más radical desencantado con los partidos del procés.

La formación ha hecho una campaña abiertamente islamófoba y muy crítica con ERC y Junts. Orriols ha aprovechado el caldo de cultivo tras los atentados en Barcelona y Cambrils, de los que responsabiliza a la comunidad musulmana, para fomentar un discurso xenófobo que le ha granjeado simpatías en determinados sectores.

El auge de este populismo de extrema derecha con estelada se ha visto beneficiado por el altavoz que le han dado algunos medios, especialmente el canal 8TV. También una parte de la prensa conservadora española le ha dado notoriedad porque un partido así perjudica claramente a Puigdemont robándole el voto más extremista a los conservadores catalanistas.

El PP también ha contribuido a blanquear este discurso de odio, copiando en la última semana de campaña la retórica xenófoba de Vox contra los menores extranjeros no acompañados. Esto supone un peligroso espaldarazo a los postulados racistas de la extrema derecha, ya sea la española de Abascal o la catalana de Orriols.

La entrada de Aliança Catalana en el Parlament con dos diputados supone un inquietante precedente que abre la puerta al fascismo y racismo envuelto en una estelada. Su discurso del odio, por mucho que se revista de independentismo, es una grave amenaza a la convivencia.

 

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