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VOX se desangra ante sospechas sobre su financiación y su incapacidad total de gestión

Abascal VOX Disenso

Parece que gritar mucho y odiar más aún a todo lo que VOX considera la “antiespaña” no es suficiente cuando te toca gobernar Ayuntamientos o pertenecer al equipo de gobierno de comunidades autónomas.

La primera experiencia que tuvimos fue en Castilla y León, con un vicepresidente que a pesar de “no saber mucho de embarazos” (según sus propias palabras) se atrevió a plantear obligar a las mujeres que fueran a abortar, escuchar los latidos del feto.

Mañueco y García-Gallardo han protagonizado los titulares y las medidas más estrambóticas y aberrantes de los últimos años: Tuberculosis bovina, subvencionar con más de 270.000€ que los niños puedan aprender a clavar banderillas a los toros, pagar 17.000€ por la marca “Castilla y León. Excelente” con un logotipo extraído de un banco de imágenes o el persistente negacionismo climático por parte de VOX, son solo algunos de los últimos escándalos de un gobierno preocupado por una particular “guerra cultural” que ha iniciado la extrema derecha y a la que el Partido Popular de Mañueco ha decidido sumarse.

Todo empezó en Castilla y León.

Por desgracia para esta tierra, los experimentos con la extrema derecha comenzaron en Castilla y León y poco a poco se fueron sumando comunidades y ayuntamientos al tándem que quisieron protagonizar Partido Popular y VOX.

Tras las elecciones autonómicas y municipales las primeras medidas de los gobiernos PP-VOX fueron:

  • Se subieron el sueldo, en al menos 25 ayuntamientos, en las primeras semanas en el cargo.
  • Comenzaron las censuras de eventos y actividades culturales que cancelaban sin ningún rubor.
  • Los acuerdos, se centran en negar la existencia del machismo y la violencia de género.
  • Retirada de las banderas LGTBI.
  • Impulsar medidas para revertir los avances en materia climática y de movilidad sostenible.

Estas son solo algunas de las primeras medidas que se han ido tomando en los últimos meses. Pero después del poco tiempo que llevan en pie estos gobiernos, VOX ha mostrado no solo su cara más retrógrada y ultraderechista, sino también su lado más incompetente.

Expulsión del gobierno de Xixón.

«Se acabó», afirmó Carmen Moriyón (Foro) tras el anuncio de VOX de que el Festival Internacional de Cine de Xixón se enfocara más en los ideales de su partido.

«Gijón no experimentará ningún retroceso en sus libertades. Es una ciudad libre, tolerante y acogedora. Siempre lo ha sido y lo va a seguir siendo», ha zanjado Moriyón, que encabeza el gobierno formado por Foro Asturias, PP y VOX en la ciudad asturiana, a pesar de que fue el PSOE quien fue el partido más votado.

La actual alcaldesa no solo aseguró que VOX “ha antepuesto sus siglas al interés general de la ciudad» sino que además ha puesto en duda su capacidad al no haber participado el partido de ultraderecha en la elaboración de las ordenanzas fiscales.

La única consejera que tiene Vox en Extremadura dimite por «discrepancias» con la dirección nacional.

La consejera de VOX en el Ejecutivo que lidera la popular María Guardiola, Camino Limia, ha dimitido de su cargo alegando «motivos personales». Pero, según confirman diversas fuentes citadas por El Periodico de Extremadura, la decisión viene tomada directamente desde Madrid y la dirección nacional del partido de extrema derecha. La cartera pasará a manos de Ignacio Higuero de Juan, un familiar de Ignacio de Hoces, diputado y asesor de confianza de Abascal.

Vox destituye a dos miembros de su cúpula tras el escándalo de los 7 millones de euros traspasados a su fundación privada Disenso.

Cúpula de VOX
Juan José Aizcorbe, Marta Castro y Jorge Buxadé. VOX

El partido, como publicó en exclusiva eldiario.es y contamos aquí, traspasó 7 millones de euros a la fundación privada que preside Abascal, lo que ha llevado a la formación al envio de cartas masivas a sus militantes para justificar dichas transferencias.

Juan José Aizcorbe, gerente y gurú económico del partido VOX, abandona su cargo justo en la semana en la que se han conocido noticias que ponen negras sombras sobre la gestión económica de VOX.

La fundación Disenso, es una organización privada (más opaca que un partido político) que recibe dinero público y cuenta con beneficios fiscales. Dicha fundación, tiene gastos por valor de más de dos millones de euros en personal y en contratar servicios (que nunca se especifica con quién se contrata y para qué se contratan).

Esta entidad privada no genera beneficios por su actividad propia, que según sus documentos, se centra en la «promoción de la defensa de la vida y la familia» y en la «libertad, la unidad y la soberanía de España», recibiendo sus ingresos principalmente de la formación política de ultraderecha.

El Partido Popular se frota las manos.

El Partido Popular ha olido sangre y va a hacer más grande si cabe la herida, conscientes de que su ausencia de estrategia clara con VOX (a veces aliados incómodos y otras grandes amigos cuando toca llegar al poder) está haciendo mucho daño y es posible que pueda hacer más en los próximos meses y años. Toda vez que dentro de poco habrá elecciones en el País Vasco donde posiblemente, junto con Cataluña, sea un de los territorios donde más difícil es de explicar para el PP su alianza con la extrema derecha.

A las elecciones vascas se le añaden el posible adelanto de las elecciones gallegas y las elecciones europeas de 2024. Estas últimas, cobran especial relevancia ya que Europa se está jugando su futuro por culpa del peligro que está suponiendo la entrada de la extrema derecha en países como Hungría o Italia.

 

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